jueves, 19 de febrero de 2015

Las huellas Antelope Spring, el oopart que no es posible que eso esté ahí y sin embargo está



William J. Meister, un coleccionista de fósiles no profesional, descubrió en junio de 1968 lo que podría ser el fósil de una huella humana más antigua que se ha encontrado. William J. Meister estaba de expedición en Antelope Spring, un sitio ubicado a casi 70 kilómetros de Delta, en el estado de Utah (EEUU). Lo acompañaban su esposa y sus dos hijas. Ya habían encontrado varios fósiles pequeños, cuando William J. Meister golpeó con su martillo de geólogo una losa de unos cinco centímetros de espesor, partiéndola de plano en dos, abriéndola como se abre un libro. Ante sus ojos una huella de una especie de sandalia o zapato, como suele suceder en todo fósil que ha quedado atrapado en un sedimento, ambos lados del bloque muestran la marca de una sandalia, una en positivo y la otra en negativo.




Las medidas de la huella fósil hallada por William J. Meister son las siguientes, 32 cm de largo, 11,25 cm de ancho y 7,5 cm de profundidad en su talón. El problema con esta huella está en que el “hombre” que la dejo, no es que pisara con el talón de su pie izquierdo un trilobites, sino que pisó dos, ya que hay otro fósil de trilobites en la planta el pie, uno de ellos en tan buenas condiciones que ha sido identificado y pertenece a la especie Elrathia kingii.. Lo cual data que la huella fue impresa entre 300/500 millones de años, haciéndola completamente imposible, porque el homínido más antiguo conocido el Ardepithecus ramidus, tiene una antigüedad  de 4,4 millones de años de antigüedad. Los humanos, como especie, se supone que existimos desde hace entre 2 y 3 millones de años, además que la utilización de calzado primitivo data de hace unos 25.000 años.



El trilobite es una clase de artrópodos extintos que existieron desde la era Era Paleozoica hace 570 millones de años, hasta finales del Pérmico, hace 250 millones de años. Los trilobites surgieron ya en los albores del período Cámbrico, alcanzando su mayor propagación durante el Cámbrico (de 570 a 505 millones de años) y el Ordovicio (de 504 a 438 millones de años). A partir del Silúrico de 437 a 408 millones) y el Devónico (de 407 a 362) estuvieron en regresión, que continuó en descenso en el Carbonífero (361 a 290 millones) hasta que los supervivientes desaparecieron al final de la Era, durante el Pérmico (de 289 a 246), hace 250 millones de años.


Representación de un trilobites. World Museum Liverpool


Meister llevó la piedra al profesor de metalurgia Melvin Cook, de la universidad de Utah, quien le recomendó que le mostrara el espécimen a los geólogos de la universidad. Pero Meister no pudo encontrar ninguno dispuesto a examinarla. Se dirigió un periódico local, llamado The Desert News, que publicó un artículo. En poco tiempo la noticia recorrió los Estados Unidos, recibiendo gran atención.



Clifford Burdick (1894-1992), geólogo de Tucson, Arizona, investigó personalmente el descubrimiento de William Meister, y el día 20 de julio de 1968, cavando en esa misma zona en la que se había encontrado la huella de sandalia, él mismo tuvo "la enorme suerte de encontrar en una plancha de pizarra la huella del pie desnudo de un niño, con los cinco dedos claramente marcados".La impresión”, dijo, “tenía más o menos 14,4 cm de longitud y mostraba los dedos del pie abiertos, como si nunca hubiese usado calzado, que causa que los dedos se mantengan juntos. El pie no parece haber tenido mucho arco y el dedo pulgar no es muy prominente”.




Por su parte, Dean Bitter, un docente de la escuela pública de Salt Lake City declaró que encontró, en agosto de 1968, más marcas de calzados o sandalias en el área de Antelope Spring. Pero no había trilobites aplastados por estas huellas, aunque sí se encontró uno pequeño cerca de las marcas de pisadas, en la misma roca.




Respecto a la huella hallada por Meister, muestra incluso que la "sandalia" está mas gastada del lado del talón, lo que indica una distribución característica y natural de peso. Lo que está claro es que si se trata realmente de una "huella humana" y esto echaría por tierra toda la teoría de la evolución. Los científicos consideran que se trataba de una rareza, de una casualidad, de un capricho de la erosión. Como el propio Meister dice, “no es posible que eso esté ahí, sin embargo está”.


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