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martes, 21 de abril de 2015

D.B. Cooper secuestró en 1971 un Boeing, recibió un rescate y desapareció tras saltar en paracaídas

24 de noviembre de 1971 en el aeropuerto de Portland, Oregon, un hombre de aspecto corriente (45 años, 1,80 m de estatura, traje negro, corbata y camisa blanca con gafas de sol y maletín) compró un billete de la aerolínea Northwet Orient hacia Seattle. El hombre dio el nombre de "Dan Cooper" y pagó en efectivo. Una vez despegado el avión "Dan" pidió a la azafata una copa de bourbon y una botella de agua mineral.


Mientras disfrutaba de su bebida decidió entregar a una azafata un trozo de papel afirmando en su escrito que a bordo había una bomba, que se encontraba en su maletín y le pedía que se sentase a su lado. Sin dudarlo la azafata se sentó al lado del ya no tan corriente hombre para que este le enseñase disimuladamente el artefacto explosivo. Cooper entregó entonces otra nota a la azafata cuyo destino era el capitán de la nave exigiendo 200.000 dólares, 4 paracaídas y repostar el avión a cambio de la vida de los pasajeros y la de parte de la tripulación. 


El piloto avisó al mando quienes le ordenaron que cooperase con el secuestrador y mientras "Dan" se terminaba su copa el capitán continuó rumbo a Seattle, una vez allí Cooper intercambió a los pasajeros por el dinero, los paracaídas y repostar el depósito de la nave. Los rehenes salieron tranquilamente y no sufrieron ningún tipo de daño, muchos de ellos se enteraron más tarde de que el avión había sido secuestrado pues el capitán no avisó a los pasajeros para que no cundiese el pánico. Un vez finalizado el intercambio el avión despegó de nuevo, esta vez con rumbo a México D.F. 


Una vez en vuelo Cooper decidió cambiar el rumbo hacía Reno Nevada (debido a que la tripulación le convenció de que no podrían llegar hasta México), también les dio órdenes sobre a qué altura volar, la velocidad, el posicionamiento de las alas del avión y especificó que no sellasen la puerta de atrás. Cooper repartió el dinero por su cuerpo y saltó por la puerta abierta abandonando el Boeing 727 a más de 3000 m de altura y con fuerte tormenta sin saber exactamente donde aterrizó. 


Durante años los investigadores del FBI han intentado resolver el caso y descubrir la verdadera identidad de Cooper. Si investigó a más de 1000 sospechosos y se descartaron a casi todos como el posible secuestrador. Pocos fueron los sospechosos que más se acercaron a poder ser el secuestrador pero nunca se supo a ciencia cierta quién había cometido el crimen. Los investigadores pensaron que se debió de tratar de una persona entrenada en el uso de los paracaídas y familiarizado con los aviones, bien pudo ser un miembro de la Fuerza Aérea o algún piloto o trabajador de alguna aerolínea. Por supuesto esto nunca se ha podido confirmar.